Fue un otoño cuando lo conocí, me encontraba en el jardín jugando a ser real, observaba con nostalgia a los demás, todos encerrados en sus roles, algunos tenían muchos amigos, otros tenían un enamorado y yo me tenía a mi misma. Nunca me había importado socializar, desde que recuerdo siempre fue así mi paso por la vida: desapercibido, inadvertido, como fantasma. ¿Que se siente? me preguntaba, una y otra vez.
Escuché atentamente aquella canción que me saco de mi dialogo interno: “Close your eyes and I'll kiss you, tomorrow I'll miss you remember I'll always be true..." era una de mis canciones favoritas y él la estaba tocando, estaba sentado debajo de la sombra de aquella enorme piedra, mi refugio. Nunca supe interpretar lo que sentí al verlo, aquellos ojos de jade me envolvieron, no era la primera vez que un chico me gustaba, sin embargo era la primera vez que sentí el impulso de hablarle.
Siempre fui señalada por no hablar con nadie, solo lo estrictamente necesario -buenos días, gracias, si, no - en el colegio siempre me aislaba, dialogaba conmigo me encerraba en mi imaginación donde viajaba a lugares inimaginables donde nadie pudiera encontrarme jamás. No conocía al amor más que en canciones y en cuentos que yo misma creaba.
Sin embargo esa tarde todo cambió... impulsivamente me senté a su lado y comencé a cantar: "And then while I'm away,I'll write home every day, And I'll send all my loving to you". Tiernamente el sonrió y continuamos cantando, una vez finalizada la pieza se presentó.
- Hola chica Beatle, mi nombre es Federico.
Encogida de hombros apenas atiné a contestar sin imaginar que algún día maldeciría ese encuentro.
- Mucho gusto.


1 comentarios:
vaya, que bueno que regreso, este me habia gustado, aunque yo esperaria que me gustara mas una segunda parte... donde maldices ese encuentro.
Deja un comentario