El cuervo


El cuervo


     En un carro manchego        
    caminaba una moza inocentona        
    de gallarda persona,        
    propia para inspirar lascivo fuego.        

    El mayoral del carro era Farruco,    
    de Galicia fornido mameluco,        
    al que, en cualquier atasco, daba asombro        
    verle sacar mulas y carro al hombro.        
    Un colchón a la moza daba asiento,        
    porque el mal movimiento          
    del carro algún chichón no la levante.        
    Yendo así caminando,        
    vieron un cuervo grande que, volando,        
    a veces en el aire se cernía        
    y otras el vuelo al carro dirigía.         
    - ¡Jesús, qué pajarraco tan feote!,        
    dijo la moza. ¿Y ese animalote        
    qué nombre es el que tiene?        
    - Ése es un cuervo, respondió el arriero;        
    embiste a las mujeres y es tan fiero    
    que las pica los ojos, se los saca,        
    y después de su carne bien se atraca.        
    Oyendo esto la moza y reparando        
    que el cuervo se acercaba        
    al carro donde estaba,          
    tendiose en el colchón y, remangando        
    las faldas presurosa,        
    cara y cabeza se tapó medrosa,        
    descubriendo con este desatino        
    el bosque y el arroyo femenino.         
    Al mirarlos Farruco, alborotose;        
    subió sobre el colchón, desatascose,        
    sacó...¡poder de Dios, qué grande que era...!        
    y a la moza a empujones        
    enfiló de manera         
    que del carro los fuertes enviones,        
    en vez de impedimento,        
    daban a su timón más movimiento.        
    Y en tanto que él saciaba su apetito,        
    ella decía: - ¡Sí, cuervo maldito,         
    pica, pica a tu antojo,        
    que por ahí no me sacas ningún ojo!       
 

3 comentarios:

Squall dijo...
21 de marzo de 2010 a las 22:37

jajajajaja, jamás olvidare ese dia ^_^

sandocan en bicicleta dijo...
23 de marzo de 2010 a las 17:52

sentado solo al pie de la colina,
nuestro portagonista llamado bill,
sienta su mirada en lo ancho del cielo,
todo lo que necesita es un cuarto,
para el proximo milenio,
un cuervo, del tipo carroniero,
se provee de él su renta,
por una habitacion sumergida en el confort,
asi como el viento penetra sus huesos,
su mente permacese ofuscada,
triviales olas de sonido,
catapultadas desde sus zapatos
como si fuesen amantes,
y la moneda no opondra recistencia,
como lo hace el mercurio,
ahora él esta al borde de alcanzar la perfeccion,
nadie lo vio morir.

JuvCarl dijo...
29 de marzo de 2010 a las 16:31

que psso contigo que ya no escribes?

espero estes pasandola bien, y si no, pues ya sabes ahi hay curitas para los raspones.

cuidate mucho

y pasatela chido en las vacaciones.

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